Pátzcuaro: entre obras hidráulicas y participación social, el lago da señales de vida

Alejandro Martínez Castañeda / Metapolítica

Pátzcuaro, Michoacán, 08 de diciembre de 2026.- El rescate del Lago de Pátzcuaro no es resultado de una acción aislada ni de una promesa de corto plazo. Se trata de un proceso largo, necesario y todavía en construcción. No obstante, 2025 quedará marcado como el año en que los esfuerzos dispersos comenzaron a articularse en una estrategia más clara y estructural, devolviendo al lago un lugar central en la agenda pública.

Durante años, comunidades ribereñas, con apoyo intermitente de autoridades municipales, estatales y federales, realizaron labores de limpieza de canales, rehabilitación de manantiales y recuperación de zonas degradadas de la cuenca. “Si no fuera por el trabajo de la gente de las comunidades, el lago estaría en una situación mucho peor”, reconoce personal técnico que ha acompañado estos procesos desde hace más de una década.

El punto de inflexión llegó en 2025, cuando el Estado decidió intervenir con mayor contundencia. El arranque de las obras de saneamiento en las plantas tratadoras de San Pedrito, Las Garzas y Janitzio, con una inversión federal de 147 millones de pesos, marcó un cambio de escala en la atención al lago. De acuerdo con autoridades estatales, esta rehabilitación permitirá incrementar en más de 400 por ciento el volumen de agua tratada que regresa al lago, pasando de 33.18 a cerca de 177 litros por segundo, en beneficio directo de más de 63 mil habitantes de la cuenca.

“El Lago de Pátzcuaro no podía seguir recibiendo aguas residuales sin tratamiento. Estas obras son una deuda histórica con las comunidades y con el propio ecosistema”, señaló el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla, al referirse a los trabajos coordinados entre la Conagua y el Gobierno de Michoacán, en el marco del Plan Michoacán por la Paz y la Justicia.

Estas acciones forman parte de una estrategia integral planteada desde meses atrás, que contempla no solo infraestructura hidráulica, sino restauración de suelos, recuperación forestal y mantenimiento de la cuenca hasta el año 2030. “El lago no se salva solo con obras en el agua; se salva cuidando todo el territorio que lo alimenta”, ha insistido el mandatario estatal.

En paralelo, durante 2025 se intensificaron las labores de restauración ambiental: recuperación de manantiales, rehabilitación de suelos y reforestación de cientos de hectáreas. Para habitantes de comunidades como Ihuatzio y Erongarícuaro, los cambios comienzan a notarse. “Todavía falta mucho, pero ya se ve más agua y menos olor. Eso nos da esperanza”, comenta don José H., pescador de la ribera oriente.

Más allá de cifras y obras, el verdadero valor de este periodo radica en que el Lago de Pátzcuaro volvió al centro de la conversación pública. “Que se hable del lago, que haya presupuesto y decisiones, ya es un avance”, señala María Luisa B., habitante de Janitzio. Hoy, el lago vuelve a ser entendido no solo como paisaje, sino como fuente de vida, memoria y cultura para miles de familias michoacanas.

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