La colectiva MAPAS cuestionó el uso de recursos públicos para satisfacer las exigencias de la FIFA y los efectos del megaevento en el encarecimiento de la vivienda y la precarización laboral.
Zuhey Medina / Metapolítica
Morelia, Michoacán, a 11 de junio de 2026.— En el marco de la inauguración de la justa mundialista, la Colectiva Feminista MAPAS encabezó este jueves una protesta denominada “Reta anti-FIFA cista” frente a la Catedral de Morelia. A través de un partido de fútbol callejero y la pinta de consignas, la organización manifestó su rechazo al megaevento deportivo, al que calificó como un modelo de negocio que profundiza el despojo territorial, la violencia y la gentrificación en el país.
La movilización, que convocó a mujeres y disidencias a “okupar las calles” a partir de las 11:00 horas, sirvió como plataforma para visibilizar problemáticas estructurales como las desapariciones forzadas, la precarización económica y los feminicidios, argumentando que el espectáculo deportivo funciona como una vitrina para ocultar la crisis social.
“No se trata de estar en contra del fútbol, sino de señalar que los megaeventos deportivos organizados bajo la lógica del capital responden a intereses empresariales y no a las necesidades de la población. La FIFA obtiene miles de millones de dólares en ingresos, mientras las ciudades anfitrionas asumen gastos en infraestructura, seguridad y adecuaciones urbanas que son financiadas con recursos públicos”, expuso la colectiva a través de su posicionamiento.
Cuestionan mitos de la derrama económica
Acompañadas por pintas de consignas antifascistas, las manifestantes expusieron argumentos respaldados por la investigación académica global, citando a especialistas en economía del deporte como Andrew Zimbalist, Victor Matheson y Robert Baade, quienes han documentado que los beneficios financieros de estos torneos suelen ser exagerados por los comités organizadores.
La colectiva recordó los precedentes de Brasil 2014 —que dejó estadios subutilizados y protestas masivas por falta de inversión en salud y educación— y Sudáfrica 2010, donde las ganancias fueron capturadas únicamente por corporaciones y cadenas hoteleras. Para el caso de México, advirtieron que el Mundial coincide con procesos de especulación inmobiliaria y “turistificación” que encarecen la vivienda y desplazan a comunidades trabajadoras.
“¿Para quién se organiza el Mundial? No para las personas trabajadoras que sostienen la economía con su esfuerzo cotidiano, sino para una élite económica que convierte incluso la cultura y el deporte en mercancías (…) El espectáculo funciona como una vitrina para atraer inversiones y generar ganancias privadas, mientras las mayorías reciben empleos temporales y precarizados”, fustigaron.
Finalmente, la organización civil enfatizó que la riqueza de una nación debe medirse por su capacidad para garantizar una vida digna y no por récords de audiencia, concluyendo que resulta “profundamente cuestionable” destinar esfuerzos colectivos a un negocio privado en un país que supera las 129 mil personas desaparecidas.
