☞ OPINIÓN | La reconciliación con España sin renunciar a la memoria histórica

Por Catalina Rosas

Uno de los acontecimientos políticos más significativos de la semana que terminó fue el encuentro del jueves 25 de junio en Palacio Nacional entre la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y el rey Felipe VI, un hecho que marca el inicio de una nueva etapa en la relación entre México y España tras el distanciamiento diplomático, derivada del debate sobre la Conquista y la petición mexicana de un reconocimiento histórico hacia los pueblos originarios, el encuentro representó un cambio importante en la relación bilateral

Sin embargo, la Presidenta dejó claro que el acercamiento no implica abandonar la postura histórica que se ha sostenido desde el sexenio anterior.

Durante la conferencia del viernes 26, la Dra. Claudia presidenta de México explicó que la conversación fue cordial, pero reiteró que el reconocimiento de los agravios cometidos contra los pueblos indígenas sigue siendo un asunto de dignidad nacional y no un conflicto diplomático coyuntural. Asimismo, informó que ambas partes acordaron impulsar una mesa de trabajo sobre pueblos originarios en la próxima Cumbre Iberoamericana y fortalecer los intercambios culturales.

Políticamente, este encuentro muestra la capacidad de diálogo de la Presidenta con actores internacionales. En términos diplomáticos, el gobierno de México proyecta una política exterior donde la defensa de la memoria histórica es compatible con la cooperación económica y cultural.

La reunión adquiere relevancia porque ocurre después de que, durante el sexenio del presidente Andrés Manuel López Obrador, el gobierno mexicano solicitara formalmente a la Corona española y al Estado español ofrecer una disculpa por los abusos cometidos durante la Conquista, una petición que nunca fue atendida oficialmente. A ello se sumó la decisión del gobierno de no invitar al monarca español a la toma de posesión presidencial, lo que profundizó el enfriamiento político entre ambos países.

En ese contexto, el acercamiento encabezado por la Presidenta Sheinbaum no representa un abandono de esa postura, sino una intención por reconstruir los canales institucionales sin renunciar a los principios que han definido la política exterior de la Cuarta Transformación.

La presidenta explicó que la reunión transcurrió en un ambiente de respeto y cordialidad, y adelantó que ambos gobiernos acordaron impulsar mecanismos de cooperación cultural, académica y de diálogo sobre los pueblos originarios. Al mismo tiempo, dejó claro que el reconocimiento de las injusticias históricas sigue siendo un tema vigente para México y forma parte de una agenda de justicia histórica más amplia. Esta posición busca distinguir entre el fortalecimiento de la relación bilateral y la no renuncia a las reivindicaciones históricas.

Más allá del episodio diplomático, el gobierno ha convertido la memoria histórica en uno de los ejes de su discurso político. Desde 2019, la reivindicación de los pueblos indígenas ha dejado de ser únicamente un asunto cultural para convertirse en un componente de la política de Estado. La recuperación de la memoria sobre la Conquista, las reformas impulsadas para reconocer constitucionalmente los derechos de los pueblos indígenas y afromexicanos, así como las políticas de reparación simbólica, forman parte de una narrativa que pretende replantear la construcción de la identidad nacional desde una perspectiva distinta a la visión tradicional del Estado mexicano. En este sentido, la administración de la Dra. Sheinbaum mantiene la continuidad del proyecto político de la Cuarta Transformación, que consiste en reivindicar la soberanía no sólo en términos económicos o territoriales, sino también en el plano histórico y cultural.

Al mismo tiempo, la reunión reflejo un rasgo característico de la política exterior de la actual administración como el pragmatismo. España continúa siendo uno de los principales inversionistas extranjeros en México y un socio estratégico en comercio, turismo, cooperación científica y vínculos culturales. En un escenario internacional marcado por la incertidumbre económica, la guerra comercial entre grandes potencias y la reconfiguración de las cadenas globales de suministro, mantener una relación funcional con Madrid resulta conveniente para ambos gobiernos.

Desde una perspectiva política, el mensaje que buscó transmitir la Presidenta fue doble. Por un lado, hacia su base política, reafirmando que su gobierno no abandona la defensa de la memoria histórica ni la reivindicación de los pueblos originarios, uno de los símbolos más importantes de la Cuarta Transformación. Por otro lado, hacia la comunidad internacional y los mercados, proyecta la imagen de un gobierno dispuesto al diálogo, capaz de reconstruir relaciones diplomáticas sin renunciar a sus convicciones.

México busca demostrar que es posible fortalecer la cooperación internacional sin diluir una narrativa política basada en la soberanía, la dignidad nacional y la justicia histórica. Ese equilibrio constituye uno de los rasgos más visibles de la política exterior de la Dra. Claudia Sheinbaum primer mujer presidenta de los Estados Unidos Mexicanos en sus primeros meses de gobierno.

Las opiniones emitidas por los colaboradores de Metapolítica son responsabilidad de quien las escribe y no representan una posición editorial de este medio.

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