Por José Irán Moreno Santos
El pasado 12 de junio el Secretario de Relaciones Exteriores, Roberto Velasco, visitó la nueva sede de la Embajada de Estados Unidos en México para sostener una reunión clave de seguridad con el embajador estadounidense, Ronald Johnson. La agenda abordada fue la cooperación fronteriza, el combate al crimen organizado, la contención migratoria y el uso de drones.
Las comunicaciones emitidas por ambas autoridades informaron que representantes de 15 agencias gubernamentales de Estados Unidos y sus homólogos mexicanos participaron en esta reunión bilateral de implementación en materia de seguridad, encabezada por expertos y celebrada en la Embajada de Estados Unidos en la Ciudad de México.
Se denominan Grupo Bilateral de Implementación (GBI) y entre sus objetivos está combatir el tráfico de drogas y armas, fortalecer nuestra frontera compartida, desmantelar las redes de los cárteles y hacer frente a las amenazas que socavan la seguridad y la prosperidad de las comunidades a ambos lados de la frontera.
Esta reunión de alto nivel programada en México, con la presencia del secretario de exteriores y llevada a cabo en la embajada de Estados Unidos con el embajador presidiendo, fue un despropósito, una actitud de sometimiento, incongruente e incoherente. Un Secretario de Estado en la oficina de un Embajador en territorio mexicano para acordar temas diplomáticos de impacto en las políticas muestra que son los funcionarios mexicanos empleados de los estadounidenses.
Nunca en la historia de nuestro país se había sucedido un acontecimiento similar porque el mensaje es de subordinación y sometimiento.
Podría afirmar que tampoco en algún lugar del mundo se vería algo similar, lo cual es denigrante y vergonzoso.
¿Por qué se aceptó esta reunión en esas condiciones? ¿Por qué no se hizo en la Secretaría de Relaciones Exteriores o en las oficinas de la Secretaría de Seguridad Ciudadana o en la Secretaría de Defensa o Marina? ¿Cuáles fueron las razones y los argumentos?
¿Acaso no se sienten seguros los funcionarios estadounidenses en las oficinas de seguridad del gobierno federal?
¿Acaso no confían en las autoridades mexicanas y hay certeza de que la información se puede filtrar?
¿Acaso los funcionarios estadounidenses temen ser atacados por los grupos criminales que dicen gobiernan México?
¿O será que es tanta la desconfianza en el gobierno mexicano que prefieren no ser expuestos y luego ser rastreados por los mismos funcionarios mexicanos coludidos con el crimen organizado?
Todas esas dudas surgen de este encuentro que indigna y denigra al servicio civil de carrera de relaciones exteriores que, por cierto, está olvidado, relegado y seguro pronto exterminado por los funcionarios improvisados que hoy están en puestos estratégicos de relaciones exteriores, empezando por el titular.
Debería renunciar a su puesto por esta acción o deberían solicitarle su renuncia porque esta acción cancela cualquier discurso de la presidenta Claudia Sheinbaum y la muestra como mentirosa.
La otra interpretación que se puede generar es que los estadounidenses amenazaron con cancelar la cooperación si esta reunión no se hiciera en su embajada, con un funcionario menor para registrar sus huellas y datos faciales de los funcionarios mexicanos para saber si son infiltrados del crimen organizado o sean investigados para después hacerlos testigos protegidos y los mexicanos cayeron en la trampa.
Es muy lamentable lo sucedido y nos vulnera como Nación, aunque el gobierno no se haya dado cuenta o haya avalado ese encuentro la presidenta.
Es claro que hay contradicciones e inexperiencia en el gobierno, esto debe cambiar o de lo contrario seguirán desprestigiando al gobierno y a la titular del poder ejecutivo.
NOTA DE PROTESTA
Condenamos el trato dado al líder opositor cubano Manuel Cuesta Morúa, el cual fue detenido, maltratado y amenazado de muerte por agentes de la Seguridad del Estado.
Nos faltan 43 estudiantes. 130 mil desaparecidos. En México se asesinan periodistas.
Libertad de todos los perseguidos y presos políticos en Nicaragua, Venezuela, El Salvador y Cuba.
Solidaridad y apoyo a la población venezolana tras los terremotos sucedidos. No están solos.
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