Vejez con derechos: urge un sistema de cuidados que garantice dignidad y autonomía: UNAM

Alejandro Castañeda

Morelia, Michoacán, 02 de julio de 2026.- El envejecimiento poblacional exige un enfoque de derechos humanos para un sistema de cuidados integral, coincidieron especialistas en el Seminario de Cuidados para la Vida y el Bien Común del Centro de Ciencias de la Complejidad (C3) de la UNAM. Verónica Montes de Oca, demógrafa y coordinadora del Seminario Universitario Interdisciplinario sobre Envejecimiento y Vejez, sostuvo que cuidar a las personas mayores implica garantizar su autonomía, dignidad y acceso efectivo a servicios, no solo provisión asistencial ni paternalismo.

Montes de Oca señaló que América Latina envejece a gran velocidad: la CEPAL proyecta que hacia 2100 más de un tercio de la población regional tendrá más de 65 años. A diferencia de Europa, que consolidó redes de bienestar a lo largo de dos siglos, en la región no se han construido políticas públicas basadas en derechos que protejan la vejez. Para la investigadora, devolver a la vejez su carácter político y jurídico es urgente: reconocer a las personas mayores como sujetos de derechos con capacidad de decisión y participación.

En México, las cifras del CONAPO indican que en 2037 la población de 0 a 15 años se igualará con la de 60 y más, y para 2050 una de cada cuatro personas estará en ese grupo. Montes de Oca enfatizó que la planificación debe orientarse por principios de justicia social y derechos humanos: reasignar recursos hacia servicios de cuidado, centros de día y atención accesible, y garantizar presupuestos que no dependan del asistencialismo.

Incluir la perspectiva de género y la interseccionalidad es parte central del enfoque de derechos. La ENASIC 2022 del INEGI muestra que 75% de las personas que realizan cuidados son mujeres; ese trabajo no remunerado representa el 6.4% del PIB. Montes de Oca advirtió que las políticas deben reconocer la carga histórica sobre las mujeres y proteger su derecho a una vida con calidad, así como atender a personas en zonas rurales, pueblos originarios, grupos LGBT, personas en situación de calle y con discapacidad.

La relocalización transnacional de cuidados también exige respuestas garantistas: flujos de trabajadoras entre México y Estados Unidos y la llegada de migrantes que buscan atención médica más accesible en México requieren regulaciones que protejan derechos laborales y sanitarios y que valoricen económicamente el trabajo de cuidados.

Para avanzar, Montes de Oca propuso una visión generativa: involucrar a las generaciones jóvenes en la construcción de un sistema de cuidados basado en derechos, ampliar la protección social a lo largo de la vida, reducir jornadas laborales para facilitar el acceso a salud y ocio, y fortalecer la capacitación especializada. Hoy hay cerca de 20 programas de gerontología y apenas 1,340 geriatras certificados en el país, insuficientes para garantizar el derecho a la salud de la población envejecida.

Concluir una política de cuidados desde los derechos humanos, dijo Montes de Oca, es una responsabilidad colectiva y un legado para las próximas generaciones: solo así se podrá asegurar cuidado digno, autónomo y equitativo para todas las personas mayores.

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