Por José Irán Moreno Santos
El pasado miércoles 15 de julio se llevó a cabo en Washington la Cumbre Ministerial sobre el Resurgimiento del Terrorismo Político, convocada por el gobierno de los Estados Unidos de América.
Fueron invitados 60 países, sin distinción ideológica según informó Marco Rubio en la sesión inaugural. México decidió no participar, al igual que Colombia y Brasil; otro ausente fue la República Popular de China.
Asistentes que se ubican en la izquierda o en el progresismo estaban España, Uruguay y República Dominicana.
En los discursos de Marco Rubio y Donald Trump las críticas a la izquierda fueron la constante. Ambos políticos estadounidenses descalificaron sus objetivos, sus metas y sus estrategias de lucha; las calificaron como sanguinarias, asesinas e inhumanas.
En sus discursos muy bien estructurados y sincronizados, descalificaron movimientos o grupos de izquierda como Sendero Luminoso de Perú, los Montoneros de Argentina, ETA de España, IRA de Irlanda y las FARC de Colombia, igualándolas a grupos radicales de Irán, Siria y Al Qaeda que asesinaron a ciudadanos inocentes y argumentando que todos estos grupos de resentidos atentaron contra la libertad, la democracia y la igualdad.
Las acciones llevadas a cabo por estos grupos, más allá de sus justificaciones, son actos terroristas y hay que erradicarlos, y tienen la desfachatez de caracterizarlos de izquierda. Tal como lo escuchábamos en plena Guerra Fría. Solo faltó decir que hasta comen niños.
Esta reunión está fuera de todo organismo internacional, atenta, por los discursos, contra el derecho internacional y llaman a violentar más de 50 años de convenciones, tratados, declaraciones y protocolos internacionales en derechos de los Estados, humanos, ambientales, sindicales y reglas comerciales.
Estados Unidos con esta reunión busca seguir debilitando a los organismos internacionales y al derecho internacional, y crear a su alrededor una nueva arquitectura internacional sin organismos, sin derechos de los Estados, humanos, ambientales, económicos y comerciales, entre otros.
En esta reunión ministerial sí participaron Uruguay, España y República Dominicana, gobiernos ubicados en el progresismo, con una larga tradición democrática, donde la alternancia política es la normalidad, los poderes están equilibrados y las instituciones de procuración de justicia, transparencia y rendición de cuentas están bien afianzadas con credibilidad ciudadana y acorde a los estándares internacionales políticos y académicos.
Pero, a pesar de su participación, la ausencia de México, Brasil y Colombia deja un vacío que llena la ultraderecha, porque se ausentaron del debate (que siempre ganamos por ser moralmente superiores); no hay comparación de sus dichos con la realidad que motivó a esos grupos o movimientos políticos, no estuvieron para contrastar sus conceptos de libertad, igualdad y libre comercio, y mucho menos participaron para contrarrestar la narrativa que los convocantes, Rubio y Trump, expresaron.
Es lamentable que dejemos vacío nuestro espectro político porque la ultraderecha lo está llenando.
Es claro que el progresismo necesita renovarse, dejar atrás los lastres de la vía armada, la dictadura del proletariado, la imposición de una sola visión política y económica para imponer un comunismo sin pasar por el socialismo y el progresismo incluyente; reivindicar el diálogo, la negociación, el acuerdo y las políticas de Estado.
El progresismo no debe abanderar vías violentas ni desde el movimiento social y mucho menos desde el Estado, y debe hacer un compromiso con la democracia.
Los convocantes a esta reunión se están coordinando, están trabajando juntos y están claramente sincronizados. El progresismo no.
Ellos están siguiendo a un líder mesiánico, nosotros debemos deshacernos de todos ellos porque los que hemos enaltecido han cimentado el camino para que ellos estén llegando.
El progresismo debe juntarse como hace 100 años en la Internacional Socialista o en los 90 en el Foro de São Paulo. Es un desafío, pero debemos ponernos de acuerdo o de lo contrario seremos borrados.
Ya estamos claros de dónde están y cuál es su narrativa. Pongámonos a trabajar, comenzando por no dejar de asistir a esas reuniones y ganarles el debate como lo hacíamos. No se deben dejar vacíos porque les estamos cediendo el espacio que con tanto trabajo nos costó tener.
NOTA DE PROTESTA
En México nos faltan 43 estudiantes, 130 mil desaparecidos y se asesinan periodistas.
Libertad de todos los perseguidos y presos políticos en Nicaragua, Venezuela, El Salvador y Cuba.
