Metapolítica
Morelia, Michoacán.- La agencia calificadora Fitch Ratings bajó este martes la calificación crediticia del municipio de Morelia de ‘A+(mex)’ a ‘A-(mex)’, con perspectiva Negativa que indica riesgo de mayor deterioro si persisten los desequilibrios fiscales. El ajuste responde a una liquidez en niveles históricamente bajos y una estructura de gasto que limita la flexibilidad presupuestal, según el informe de la calificadora.
El 81% del presupuesto municipal se destina a gastos fijos, como sueldos y servicios, que no permiten recortes inmediatos, mientras que solo el 19% restante se asigna a obra pública, dependiente de deuda y apoyos federales. “Estructura de gasto abultada”, describe Fitch en su reporte, destacando que esta rigidez deja poco margen para maniobras ante déficits.
La posición de liquidez del Ayuntamiento se deterioró por la caída en el efectivo disponible y el aumento del pasivo circulante, derivado de prácticas de apalancamiento con proveedores y contratistas. Ante esta situación, Morelia no califica para apoyos de emergencia de otros niveles de gobierno y recurre a endeudamiento con banca comercial, limitado por la Ley de Disciplina Financiera al 6% de los ingresos totales.
Para cubrir déficits, el municipio ha utilizado créditos de corto plazo de manera intensiva, acercándose al tope establecido por la LDF desde 2016. Esto llevó a que su endeudamiento pase a “endeudamiento en observación” en el Sistema de Alertas de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Al 30 de junio de 2025, la deuda directa totalizó 256.1 millones de pesos, integrada por dos créditos de corto plazo por 144.5 millones con Banca Afirme —uno con vencimiento en octubre de 2025— y un financiamiento con Banobras por el esquema Banobras-Fais, que compromete el 25% de los recursos del FAIS restantes en la administración.
Las transferencias federales representaron el 62.7% de los ingresos de Morelia entre 2020 y 2024, en un ciclo “estable y predecible”, pero la calificadora advierte de una “capacidad baja de recaudación local y una autonomía fiscal limitada”. Cualquier caída en estos fondos federales dejaría al municipio con pocas opciones para compensar, ya que incrementos en impuestos o derechos requieren aprobación del Congreso local y enfrentan restricciones por el ingreso medio de los hogares.
Aunque la administración actual registró mejoras en la recaudación del predial, Fitch califica este avance como “moderada y sostenida”, insuficiente para reducir la dependencia estructural de recursos federales. La perspectiva Negativa proyecta presión continua en la deuda, con mayor riesgo de refinanciamiento hacia 2027, cuando la LDF exige liquidar todos los créditos de corto plazo tres meses antes del fin del periodo de gobierno. La agencia monitoreará la amortización oportuna del crédito con vencimiento en octubre próximo.
Con información de El Economista
