El líder estatal del PRI bromeó con los regalos de sus simpatizantes en una marisquería local, mientras medita si competir por la alcaldía o la gubernatura en medio de la encrucijada financiera de la capital.
Zuhey Medina / Metapolítica
Morelia, Michoacán, a 16 de junio de 2026.— El dirigente estatal del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en Michoacán, Guillermo Valencia Reyes, aseguró encontrarse “muy a gusto” en su actual rol de liderazgo partidista. Sostuvo que, más allá de perseguir puestos públicos de manera obsesiva, su prioridad es conservar el arraigo popular, bromeando incluso con la peculiar fama que se ha ganado entre la ciudadanía moreliana.
En su característico tono informal, Valencia Reyes relató una anécdota reciente durante una comida familiar en una conocida marisquería de la colonia Amalia Solórzano, en la capital michoacana, donde sus simpatizantes no dudaron en expresarle su respaldo de una forma muy particular.
“Yo soy muy feliz. Llego a un lugar, a restaurantes… por ejemplo, ahorita fui a ‘La Casa de la Mojarra’, está muy bueno, les voy a hacer el comercial ahí en la Amalia Solórzano. Llegué y no, pues toda la gente me saludó. En una mesa me mandaron una caguama, iba yo solo con mi familia, imagínese nada más; me tomo un vasito. Luego en otra mesa me mandaron otra caguama y me tomé otro vasito… y luego ya me iba y me llega otro señor con otra caguama. ¿Qué voy a hacer yo con tanta caguama y luego iba solo, ni con quién compartir?”, platicó entre risas el líder priista.
A raíz de este recibimiento, el dirigente bromeó con los dichos populares que persiguen su figura pública: “Ese cariño de la gente lo tengo que cuidar. Sí, ya me hice fama; pues dicen ‘cría fama y échate a caguamear’, tengo que cuidar ese cariño”.
La encrucijada de Morelia: “Está bien endeudado”
Detrás de la picardía, Valencia Reyes matizó que este arraigo social es precisamente el que lo hace reflexionar minuciosamente sobre su futuro político de cara al 2027. Confesó que gobernar Morelia representa una encrucijada compleja debido al estado financiero en el que se encuentra el municipio, lo que limitaría su capacidad para responderle a la gente con obras públicas sin caer en la irresponsabilidad financiera.
“Imagínate yo, por ejemplo, aspirar a gobernar Morelia, que está bien endeudado, a llegar a tener que pagar una deuda y que la gente espere obras y que yo no pueda hacer obras porque no me gusta ser irresponsable de seguir sobregirando la tarjeta… pues voy a perder mucho el cariño de la gente. Pero también pienso: híjole, pues si no, ¿quién va a resolver los problemas tan graves que tiene Morelia o que tiene el Estado?”, cuestionó.
Finalmente, el presidente del tricolor en la entidad atajó que, aunque analiza el panorama político todos los días, no apresurará ninguna definición personal en el corto plazo, ya que sus esfuerzos se concentran plenamente en la vida interna de su partido.
“En esa encrucijada estoy y lo medito todos los días; llegado el tiempo de definiciones tomaré una decisión, pero en este momento no estoy pensando en aspiraciones personales, en este momento estoy muy enfocado en mis tareas como dirigente de partido”, concluyó.
