☞ TAN CERCA, TAN LEJOS | LA DERROTA DE LAS IZQUIERDAS EN COLOMBIA. URGE UNA NECESARIA REFLEXIÓN

Por José Irán Moreno Santos

Las izquierdas en Colombia pierden el gobierno y los avances logrados en reducción de la pobreza, universalización y reconocimiento de derechos de minorías, derechos laborales y sociales alcanzados en este breve gobierno de Gustavo Petro corren el grave riesgo de ser desmantelados, revertidos o cancelados por el nuevo gobierno conservador ultraderechista.

Las razones de la derrota de las izquierdas en Colombia tienen que ver con la corrupción, el tráfico de influencias, el nepotismo, la soberbia, el enriquecimiento personal y la inexperiencia gubernamental.

A ello hay que sumar la falta de un diálogo político incluyente para acordar las reformas del gobierno y que estas tuvieran un carácter de reformas de Estado y se convirtieran en políticas de Estado de largo aliento.

La imposición de sus mayorías parlamentarias le bastó al gobierno para creer que era innecesario sumar y optó por excluir, no considerar y hasta confrontar en lugar de convencer.

También sumemos la falta de una reforma fiscal progresiva, la reforma del Estado, la democratización y ciudadanización de las organizaciones gremiales, partidos, los incipientes órganos autónomos, la transparencia gubernamental y la apertura del ámbito militar, exguerrillero y paramilitar.

No hubo un equilibrio entre las políticas sociales de derechos y las reformas políticas del Estado; se privilegió el asistencialismo.

Un factor que también determinó fue su enfrentamiento sistemático con los medios de comunicación tradicionales y los factores de poder económico que, en lugar de llamarlos, atenderlos, convencerlos o incluir sus puntos de vista o propuestas, se les confrontó, estigmatizó, se les combatió y se les quiso aniquilar. Colombia es un país liberal democrático en su vida política y conservador en su vida social.

También consideremos que las izquierdas son sumamente desconfiadas de sus compañeros; diferentes visiones buscan imponerse y eso lleva a las diferencias, la exclusión, el sectarismo y hasta la descalificación. Tuvieron un déficit democrático los grupos políticos, corrientes y partidos que conformaron el Pacto Histórico.

Las diferencias internas se deben resolver en lo interno y eso no sucedió en Colombia. El candidato Iván Cepeda no era el candidato del presidente Petro; la candidata a la vicepresidencia no sumó, se mostró como una cuota más que como una representación política. En otras palabras, simples y llanas, la izquierda colombiana en su candidatura presidencial iba dividida y cerrada, no entendiendo que había que abrirse a los sectores medios y altos de la sociedad colombiana.

La incidencia del presidente Petro en las elecciones no ayudó a Cepeda: anunciar un fraude antes de las elecciones, durante las elecciones y después de las elecciones restó confianza. Nunca entendió que el candidato no era Petro sino Cepeda, y el colmo de la campaña fue copiar consignas de campañas del gobierno de México y su política de comunicación social y política, creyendo que los colombianos se las iban a creer.

Las izquierdas en Colombia perdieron la elección porque no lograron entender la diferencia entre gobernar y ser oposición.

Solas se descarrilaron y sus acciones dieron vida a la ultraderecha que les ganó la elección.

Esa ultraderecha que ya existía desde que Petro ganó la primera vuelta de la elección hace cuatro años, y en lugar de disminuirla, la acrecentó, y de ahí el resultado.

Las izquierdas de Colombia reprodujeron los mismos errores que cometieron las izquierdas latinoamericanas, a excepción de Uruguay; el Frente Amplio ha entendido que gobernar es para todos, al igual que dialogar, negociar, incluir y acordar.

Y terminaron incubando a su némesis ultraderechista.

Lo sucedido en Colombia debe llevar a las izquierdas a poner un alto en el camino, reflexionar con toda responsabilidad y honestidad, salir públicamente a disculparse, limpiar la casa, volver a construir una propuesta programática democrática y progresista y ganarse la confianza del electorado, los sindicatos, movimientos sociales y organizaciones de la sociedad civil.

No pueden seguir impulsando y apoyando liderazgos mesiánicos, autoritarios y seudodemocráticos, porque después lo quieren determinar todo y definir todo; no les importa el proyecto partidario o de nación, porque ellos son el partido, la nación y el camino, y sin ellos no hay vida.

Deben entender que ya fueron gobierno y ahora, aunque sea tarde, plantearse una vez más gobernar con visión y responsabilidad de Estado.

La reflexión debe ser pronta, sin temor a deslindarse de esa otra izquierda que no se asuma democráticamente o convencerla de que debe sumarse y luchar juntos, pero desde la democracia, el parlamentarismo, desde la inclusión, el diálogo, la negociación y el acuerdo; de lo contrario, las izquierdas que hoy boicotearon a sus gobiernos serán las responsables históricas de su extinción.

Extinción que ya están padeciendo las derechas tradicionales, conservadoras y liberales democráticas que gobernaron mal y sembraron para que las izquierdas llegaran al gobierno, y mal gobernaron.

NOTA DE PROTESTA

Nos faltan 43 estudiantes. 130 mil desaparecidos. En México se asesinan periodistas.

Libertad de todos los perseguidos y presos políticos en Nicaragua, Venezuela, El Salvador y Cuba.

Solidaridad y apoyo a la población venezolana tras los terremotos sucedidos. No están solos.

Las opiniones emitidas por los colaboradores de Metapolítica son responsabilidad de quien las escribe y no representan una posición editorial de este medio.

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