El costo mensual para no caer en la pobreza extrema por ingresos se ubicó en 2 mil 553 pesos en las ciudades y en 1 mil 907 pesos en las zonas rurales, impulsado por el alza en alimentos fuera del hogar, la papa y el jitomate.
Zuhey Medina / Metapolítica
Morelia, Michoacán, a 13 de julio de 2026.— Durante el mes de junio de 2026, el costo de la canasta alimentaria en las zonas urbanas de México registró un incremento anual del 4.6 %, rebasando por 1.2 puntos porcentuales la tasa de inflación general anual del país, la cual se posicionó en 3.4 %, informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
De acuerdo con la actualización de las Líneas de Pobreza (LP), el umbral monetario necesario para que una persona adquiera los productos alimenticios básicos y no sea considerada en situación de pobreza extrema por ingresos, se fijó en 2 mil 553.37 pesos mensuales en el ámbito urbano, mientras que en el sector rural se estableció en 1 mil 907.63 pesos, lo que representa un alza anual del 3.1 % en este último rubro.
Lo que más encareció la comida
El reporte del Inegi detalló que, pese a las disminuciones mensuales que se registraron en junio (-2.7 % en el medio rural y -1.7 % en el urbano) gracias a bajas temporales en productos como el jitomate, el chile y el huevo, la comparativa anual sigue mostrando una presión al alza en los bolsillos de la población.
En ambos ámbitos geográficos, los elementos que más incidieron en el encarecimiento anual de la canasta alimentaria fueron, en primer orden, los alimentos y bebidas consumidas fuera del hogar (con un aumento en su precio del 6.3 %), seguidos por la papa (cuyo incremento anual alcanzó el 66.7 %) y el jitomate (con un repunte del 19.4 %).
Línea de pobreza por ingresos ampliada
Al incluir en el cálculo los bienes y servicios no alimentarios —tales como calzado, transporte, educación y vivienda— para establecer la Línea de Pobreza por Ingresos (LPI), el Inegi reportó que una persona en el entorno urbano requirió de al menos 4 mil 888.22 pesos al mes para cubrir sus necesidades básicas globales. Por su parte, en las comunidades rurales, el costo de vida mínimo indispensable ascendió a los 3 mil 503.97 pesos mensuales por individuo.
Los cambios porcentuales anuales en esta medición ampliada fueron del 3.9 % en las ciudades y del 3.4 % en el campo. El instituto especificó que, dentro del rubro no alimentario, los factores que generaron un mayor impacto al alza en las familias rurales fueron el transporte público y los cuidados personales; mientras que en las urbes destacaron el transporte público, la educación, la cultura y las actividades de recreación.
