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Huachicoleros y el tiro de gracia de la Justicia |Antonio Aguilera

Lo sucedido la noche del pasado 3 de mayo, en donde soldados del Ejército Mexicano sostuvieron un enfrentamiento con un grupo de personas armadas dedicadas al robo de combustible, identificados como huachicoleros, en Palmarito Tochapan, Puebla.
Ese día se informó de la muerte de 10 personas, cuatro de ellos soldados y los demás civiles, presuntamente armados, quienes habrían atacado a los efectivos militares. Hasta aquí la versión oficial de ese suceso, tras lo cual el presidente Enrique Peña, durante el funeral de los militares, ordenó el despliegue de dos mil soldados contra los huachicoleros.
En un inicio parecía justificada la acción del estado para desarticular a bandas dedicadas a la sustracción de combustible, sin embargo, el Gobierno federal no contaba que se iba a difundir un video el pasado miércoles, en el que se observa que un militar dispara sobre la cabeza de una persona que yace sometida en el piso, sin que la víctima le fuera visible que portara arma alguna.
La controversia volvió a impactar en el accionar de las fuerzas armadas y al Gobierno Federal, que aún no logra salir del laberinto de señalamientos por los caso de Apatzingán, Tanhuato, Tlatlaya y Ayotzinapa, justo en el momento en cual se encuentra en stand by la aprobación de la Ley de Seguridad Interior, que busca reglamentar la actuación de las fuerzas armadas en tareas de seguridad.
Con este tiro de gracia, con esta ejecución a manos de alguien entrenado para defender a la patria y soberanía, y en sentido abstracto a los mexicanos, la Justicia en México vuelve a quedar en entredicho, casi como una utopía de un país del que se habla mucho pero que en realidad nioi existe, y desde su tumba resurgen los resquemores de las víctimas de Apatzingán, Tanhuato, Tlatlaya y -hasta el momento aún no lo sabemos- de Ayotzinapa.
Hasta el momento, se han difundido dos videos: fragmentos de un video muy largo, que vuelve a poner en entredicho la forma en que opera el estado mexicano, en asuntos tan delicados como un operativo contra los huachicoleros. Cuando se ve que, literalmente matan a un tipo, de un disparo directo, a un tipo que está sometido surgen las preguntas.
Pero la respuesta es una sola: No cabe duda es que es una ejecución, que se puede calificar de extrajudicial.
En el primer video, en una de las cámaras si vemos a un tipo que está inmovilizado por los militares, y se le da un tiro, eso se le llama tiro de gracia, se le ejecuta cuando está totalmente inerte y desarmado, presumiblemente herido.
Es lamentable lo que nos pasa en este país, los huachicoleros no son una cosa nueva, lo que pasa es que ha venido creciendo el fenómeno, pero como en todo, reaccionamos cuando ya es prácticamente incontrolable el fenómeno y cuando ya echó raíces y forma parte de un círculo de criminalidad.
Cuando se deja crecer un conflicto hasta esas dimensiones y permites que eso se vuelva una forma de vida, cuando quieres enfrentarlo, simplemente te topas con demasiados intereses para hacerlo, entonces en ese momento, las cosas se salen de control y ahí estos hechos, absolutamente reprobables, y como en los casos de Tlatlaya, todavía tenemos mucho por saber la verdad.
Cuando actúa el estado para resolver lo que los gobiernos no pudieron, siempre acabamos teniendo la polémica de cómo actuaron.
Es necesaria, obviamente, una investigación a fondo por tres razones fundamentales, la primera por justicia la segunda porque podría, si fuese verdadero el video, haber una manipulación de la verdad ocurrida por parte del ejército y estamos ante un actuar ilegal de las fuerzas armadas.
Este video, al calor de la discusión de la ley de seguridad interior, cae en un mal momento, porque es una ley, que algunos han tachado de querer buscar un manto de impunidad sobre las fuerzas armadas, y esa discusión sempiterna en el Congreso que se tendrán próximas sesiones, con este tipo de videos, es difícil que prospere.
El tema del despliegue de las fuerzas de seguridad nos remonta a Nochixtlán donde decían: “hay que poner orden”, bueno, meten orden y después el propio Estado se encuentra atorado, “ahora cómo explico que estaba combatiendo delincuentes”.
El proceder de los elementos del Ejército se vuelve contra el Gobierno igual que en el caso de Ayotzinapa donde por el procedimiento de utilizar torturas invalida todo lo demás.
Sin duda es una necesidad de la intervención de la Fuerza Federal y en especial del Ejército Mexicano, lo que no es admisible es que te maten alguien en la calle. Lo que no es admisible es que te manipulen las versiones; ya que no fue un enfrentamiento, por lo menos no a los que venían en el vehículo. En cualquier circunstancia un soldado no puede matar alguien en el suelo.
Bajo ninguna circunstancia se justifica matar al presunto delincuente. Hay dos focos: la investigación de los hechos y se tiene que investigar ese fenómeno delictivo; involucra a cantidad de sectores que van desde la comunidad hasta las autoridades.
El problema es que aun si tuviéramos una buena investigación creíble, yo tengo la duda desde Ayotzinapa, Tlatlaya… es tan baja la credibilidad que tenemos en este gobierno que cualquier investigación que no diga que esto fue una ejecución; ahora ya por fortuna se permite que esos crímenes cometidos por el Ejército lleguen a la justicia civil.
Salvo que se compruebe eso, ninguna otra cosa nos va satisfacer. El pésame al Ejército por los cuatro elementos que también murieron.
Vivimos en un universo de incredulidad; lo que nos sigue preocupando es se manifiesta abiertamente un enojo, un malestar, un descontento de las fuerzas de seguridad del Estado. Entiendo, les puede ocurrir lo de Tlatlaya, cualquier otra cosa, lo que ocurrió en Sinaloa, en Nayarit; pero las fuerzas de seguridad no se enojan o no tienen por qué hacerlo.
Una cosa que es muy frustrante para el operador del derecho, es tratar de explicar pedagógicamente que los procedimientos judiciales, procedimientos de investigación judicial son buenos por la mecánica que siguen y no por sus resultados.
En ese sentido, si un día quisiéramos devolverle credibilidad a las áreas de investigación, la PGR y en este caso Justicia Militar, pues habría que ser muy cuidadosos son los procedimientos. Porque según el comunicado que emitió la Sedena habrá dos investigaciones: una la que le pide a la PGR que despliegue, pero del otro lado Justicia Militar también tendrá que abordar el tema.
“Por su parte la Fiscalía General de Justicia Militar realizará las investigaciones por lo que hace a los delitos del orden militar que pudieron haberse cometido, colaborará con la Procuraduría General de la República”.
Entonces hay dos instancias del Estado mexicano que harán sus propias diligencias.
Pero se hacen necesarias varias preguntas, la primera: Se ha estado hablando como si fuera un solo video con dos escenas, una donde se atacó a los militares y otra donde se le da este tiro de gracia a uno de los presuntos culpables, la verdad es que no es uno mismo, son dos muy distintos, de hecho uno dice Cámara 2 y está señalando en una dirección y otro dice Cámara 4 y señala en otra dirección. Ocurren en temporalidades distintas, el ataque contra los militares habría ocurrido a las 8:25, del otro lado El Universal publicó en  su portada una imagen del otro video que dice 8:44.
El sujeto que recibe el tiro en la cabeza es bajado de la camioneta BMW a las 8:30 y los soldados lo tiran al suelo. En el video largo la muerte de esta persona ocurre media hora después, no solamente estaba sometido, llevaba media hora en el piso boca abajo cuando le pegaron el tiro.
Entonces sí estamos hablando de algo muy importante que tuvo que haber ocurrido en esa media hora que pudo haber sido, valga la especulación, que en efecto, quien le disparó recibió la orden porque hubo información de que ese era responsable del tiroteo previo.
Allí están los videos. Y todavía falta mucho en la investigación, peritajes y tener una secuencia completa de lo que ocurrió ahí.

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