☞ OPINIÓN |¿Por qué no hay voto electrónico en México?

Por Araceli Gutiérrez Cortés

¿Cuántas veces nos hemos cuestionado por qué seguimos complicándonos la vida con el voto en boletas de papel? boletas que son muy costosas, cuyo tipo de papel tiene más medidas de seguridad que un billete; pero además se tienen que imprimir todas las que se ocuparían si votara el 100% de las personas que pueden hacerlo, y en virtud de que sólo vota la mitad, millones y millones de boletas no utilizadas terminan en destrucción. Lo que se traduce en millones de pesos que encarecen los procesos electorales y terminan en la basura, aunado a la producción de miles de urnas y mamparas de cartón que también son costosas y eventualmente también son destruidas.

Si no hemos transitado al voto electrónico, definitivamente no es porque en los órganos electorales no existan personas técnicas con la capacidad para diseñar urnas electrónicas confiables, no hemos transitado porque no se han construido acuerdos políticos confiables, que se traduzcan en procesos electorales en los que la ciudadanía tenga confianza, pues las fuerzas políticas no la tienen. Seguimos arrastrando el trauma de la caída o “callada” del sistema de 1998, cuando Emanuel Bartlett era Secretario de Gobernación y al mismo tiempo presidente del Colegio Electoral que organizaba las elecciones (antes de que se creara el entonces IFE), y por supuesto, también, tenía un gran interés en manipular los resultados en favor del candidato que representaba al régimen.

No obstante, a partir del año 2012 algunas entidades federativas como Jalisco, Coahuila o Sinaloa, comenzaron a desarrollar urnas electrónicas, las regulaciones jurídicas en sus entidades les permitía implementar la urna electrónica en algunos ejercicios ciudadanos, como consultas, plebiscitos, referéndum, incluso en algunos casos se hicieron pruebas piloto en algunas casillas en las elecciones constitucionales de ayuntamientos o diputaciones.

Los resultados fueron alentadores, se descubrió que eran más económicas, más eficientes y totalmente confiables. Se requería menos personal y prácticamente de manera instantánea al cierre de la casilla se tenían los resultados. Pero la reforma electoral, eliminó las posibilidades de continuar desarrollando esta alternativa.

México tiene una historia de golpes de Estado, de asesinatos, de manipulación de masas y todo tipo de argucias para llegar o mantenerse en el poder. Si a ello sumamos, que si bien, hemos avanzado en democracia; los abusos del poder, la corrupción, la impunidad y los gobiernos ineficientes se mantienen a la orden del día. Con esas condiciones nos cuesta mucho construir confianza ciudadana.

Así, ¿cómo confiar en un sistema electrónico que cuente los votos?, mientras los gobiernos y servidores públicos sigan comprando y coaccionando el voto, mientras haya personas que lo sigan vendiendo, mientras no pase nada cuando se denuncie un delito, mientras sigan las practicas antiéticas por los partidos políticos y la simulación se mantenga en su máximo esplendor, no habrá condiciones para construir confianza.

Además, una clave para la implementación exitosa del voto electrónico es tener órganos electorales autónomos, pero autónomos de verdad, no simulados.

Las opiniones emitidas por los colaboradores de Metapolítica son responsabilidad de quien las escribe y no representan una posición editorial de este medio.

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