Por José Irán Moreno Santos
La corrupción y sus derivados son un mal que corroe a una sociedad, sus instituciones, el empresariado y sus políticos.
Este cáncer infecta primero un órgano del cuerpo y de ahí se expande a otros que contamina, va invadiendo poco a poco hasta que colapsa y el cuerpo muere.
Sin embargo, si se detecta a tiempo y se combate con el tratamiento adecuado y se suma la voluntad del individuo, está enfermedad puede revertirse y hasta desaparecer, sin que ello signifique que en un futuro no vuelva aparecer.
Nuestro país, nuestra sociedad, las instituciones, el empresariado y los políticos saben que existe este cáncer, saben dónde se genera, conocen quiénes son los generadores y beneficiarios.
Todos los actores sociales, económicos y políticos rechazan el cáncer de la corrupción y sus derivados, pero conviven, la aceptan y participan de ella porque si no entran no pueden trabajar, hacer negocios y hacer política en vez de combatirla y denunciarla.
México, sus ciudadanos, actores económicos y políticos tienen bien diagnosticado este cáncer y saben cuál es el tratamiento para extirparlo, aquí el tema de fondo es conocer si existe la voluntad para adoptar en conjunto el tratamiento por muy agresivo que este sea.
Los acontecimientos recientes que involucran a políticos del partido Morena en casos de corrupción muestran claramente que el cáncer está presente, si a ello se le suma el tráfico de combustible que ingresa a nuestro país por los puertos, el porcentaje del 30% que cobran las autoridades a los empresarios por adjudicaciones, más secretarios de seguridad en varios gobiernos estatales que tienen nexos con organizaciones del crimen organizado, muestran claramente que estamos invadidos por este mal. A esto hay que sumar el cobro de piso y otros derivados de la corrupción como el nepotismo, por lo que estamos más que claros que nuestro país está totalmente infectado.
Lo más lamentable de toda esta situación es que estas revelaciones provienen del extranjero, organizaciones de la sociedad civil e investigaciones periodísticas y no de las instituciones del Estado, que teniendo conocimiento no las informan y menos la combaten, basta conocer los porcentajes de denuncias realizadas y cuantas son resueltas.
El combate a la corrupción no es prioridad del gobierno nacional y menos de los estatales y la omisión gubernamental también es complicidad.
Tenemos una crisis en la relación bilateral con Estados Unidos por los supuestos vínculos de organizaciones del crimen organizado con políticos en los diversos niveles de gobierno.
Tenemos una crisis comercial por los aranceles que ha venido imponiendo el gobierno estadounidense a productos mexicanos, que obligan a replantearnos el modelo económico y con ello nuestra relación comercial con el mundo.
Tenemos una crisis de seguridad que ha rebasado a las autoridades de todos los niveles de gobierno y que no pueden resolverlo solos.
Tenemos una crisis de salud que no ha podido ser resulta por más anuncio realizados de su solución.
Tenemos una crisis de corrupción, tráfico de influencias, nepotismo, cobro por contratos gubernamentales, desvíos de recursos públicos que de todos es sabido en los gobiernos, pero voltean hacia otro lado.
Ante tantas crisis los gobiernos desde los municipales hasta el gobierno federal están petrificados y no saben qué hacer por temor a ser desaparecidos.
Es un buen momento de parar y comenzar a combatir este gran problema comenzando por la renuncia del Senador Adán Augusto López Hernández y los que tienen en la agencia de inteligencia de la defensa nacional. Es un buen momento para que los que tienen familiares en el gobierno y en las cámaras de todos los niveles vayan siendo separados y renunciados.
Es un buen momento para sacar del cajón el Proyecto Alternativo de Nación para comenzar a aplicarlo pese a quien le pese y cueste lo que cueste.
Es momento de recuperar la República democrática, de derechos y bienestar social por el que luchó el movimiento democrático desde 1968.
Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo en su voluntad está llamar a la sociedad mexicana y sus diversos actores a un nuevo pacto social o en su defecto sino creen tener la voluntad es mejor renunciar.
Se que renunciar no está en su talante democrático, pero en muchos millones de mexicanos si está la urgencia de un nuevo pacto social y construir la República que nuestro país necesita.
NOTA DE PROTESTA
Solidaridad y apoyo a los migrantes que viven, trabajan y estudian en los Estados Unidos
Presos políticos libertad en Nicaragua, El Salvador, Cuba y Venezuela.
Alto al fuego en el conflicto Rusia – Ucrania y solución dialogada para lograr la paz.
Alto al genocidio que comete Israel contra los ciudadanos del Estado Palestino.
José Irán Moreno Santos
Presidente
Fundación de Estudios Políticos Económicos y Sociales Progresista [email protected]
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