☞ OPINIÓN | ¿Tiempo de mujeres?

Por Araceli Gutiérrez Cortés

Prácticamente en todos los temas que nos rodean, se trae a la mesa la importancia de tomar en cuenta a las mujeres; la paridad en la reforma judicial y la inclusión de mujeres en espacios donde brillan por su ausencia como la Comisión Estatal de Derechos Humanos, la Fiscalía, la Secretaria de Gobierno o la propia Gubernatura.

He notado cómo molesta el tema a muchas personas cuando se habla de que “es tiempo de mujeres”. Quizá no lo estamos abordando correctamente, por eso genera incomodidad, porque hacemos parecer que se debe nombrar a una mujer por el solo hecho de ser mujer. Ponerlo en la palestra de esta manera, lo único que hace es poner en duda capacidades, trayectorias o trabajo político. La primera pregunta que se lanza es ¿Por qué tienen que nombrar a una mujer por el hecho de ser mujer y no a la persona que resulte más capaz? La sola pregunta conserva toda la carga de rechazo inmediato, porque quienes abordan el tema, podrían hacerlo diferente.

Cuando se asume el impulso de las mujeres, simplemente se debe hacer. Cuando se decide apoyar candidaturas de mujeres, simplemente se deben apoyar, pero en serio. El asunto es que hay la necesidad de llevarlo al discurso público porque en el fondo esas mujeres no están siendo apoyadas, y me refiero a todos los cargos. Decirle a la ciudadanía que deben ir mujeres solo por ser mujeres no es una buena estrategia, estas afirmaciones generan aversión, molestia y se cuestionan las capacidades por el género.

Gracias a ello, se desvirtúan y se refutan los esfuerzos que por muchísimos años se han hecho para dar impulso a la participación femenina. Si los partidos políticos de verdad estuvieran comprometidos y sobre todo convencidos de la causa, genuinamente estarían impulsando cuadros de mujeres -de mujeres libres y no subordinadas ni utilizadas- y no tendrían que ser forzados a cumplir con reglas de paridad so pena de sanciones, ni tendrían que simular que hombres se reconocen como mujeres, tampoco tendrían que estar dando discursos una y otra vez para convencer a la gente de que apoyan a las mujeres, mientras llevan una evidente lucha interna por evadir sus nombramientos o postulaciones.

Por otra parte, nosotras tenemos una gran responsabilidad de no asumir el género como la carta la más fuerte, sino de hacer lo propio, construir espacios con trabajo, tomar y ejercer el poder con autonomía y responsabilidad, e impulsar a otras mujeres. Nos corresponde dar un uso correcto de figuras jurídicas que nos protegen como la “violencia política”. Sí es tiempo de mujeres, pero no por el solo hecho de ser mujeres, sino porque estamos presentes y porque somos capaces. Porque a la ciudadanía no le importa si es hombre, mujer, o persona de la diversidad, lo que le importa es tener gente capaz en los espacios de toma de decisión, que se traduzca en congruencia, en calles seguras, salud, trabajo, educación y bienestar general.

Las opiniones emitidas por los colaboradores de Metapolítica son responsabilidad de quien las escribe y no representan una posición editorial de este medio.

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