Por José Irán Moreno Santos
América Latina y Caribe están alerta por los recientes acontecimientos que se están llevando a cabo en Venezuela. Los Estados Unidos mantienen desplegados una batería de barcos y portaviones de guerra que mantienen amenazado al gobierno y bloquean todo paso de barcos petroleros a pesar del bombardeo e incursión militar que llevo a la detención ilegal del dictador Nicolas Maduro. Todo ello como presión para que sus funcionarios abandonen el gobierno o emprendan una transición democrática y se instale el gobierno electo democráticamente integrado por Edmundo González y María Corina Machado.
Estas acciones desplegadas por la administración Trump son violatorias del derecho internacional, son unilaterales y no cuentan con el respaldo de ningún organismo internacional o apoyo de países de la región o el mundo.
El gobierno intacto de Venezuela tras la extracción militar de Maduro sigue siendo ilegal e ilegítimo, perdió las elecciones contra Edmundo González y en lugar de reconocer su derrota y llevar a cabo una transición de poder pactada, sigue optando por el fraude electoral, la reprensión, la detención, la persecución, la desaparición de opositores y la confrontación.
Estas acciones llevadas a cabo por los funcionarios de Nicolas Maduro siguen siendo ilegales, ilegítimas, violatorio del derecho interno, violatorias de convenciones internacionales en derechos políticos, ciudadanos y humanos. Fueron decisiones unilaterales, sin apoyo internacional -unos cuantos países reconocieron a Maduro incluyendo México- y sin aval de organismos internacionales alguno que observó las elecciones.
Ambas administraciones la trompista y la madurista actúan fuera del marco de ley interna e internacional y ambas administraciones se justifican del derecho interno y del derecho internacional. Uno aboga por la democracia y el otro por la autodeterminación y la soberanía.
Lo cierto es que ante esta ambigüedad se hace necesario que el Consejo de Seguridad intervenga para ser árbitro en las acciones desplegadas por Washington en territorio venezolano y solicitar su retiro inmediato u organizar una coalición internacional armada para ampliar el bloqueo o llevar a cabo una incursión armada. Ambas acciones pueden ser determinadas por el Consejo de Seguridad.
Respecto a lo ilegal e ilegítimo del gobierno de Nicolas Maduro lo que se puede emprender es presión internacional por un conjunto de países de la región que conmine a la salida del gobierno y a una transición de gobierno. Esta opción requiere diplomacia, diálogo, negociación y acuerdos.
Los países de la región y del mundo que se dispongan a llevar a cabo este esfuerzo deben tener claro que su objetivo es la democracia, los derechos humanos, el estado de derecho y lo más importante las y los ciudadanos venezolanos.
Lo lamentable es que México ante esta posibilidad está descartado a diferencia de Chile, Brasil, Colombia y Uruguay quienes han manifestado claramente que Venezuela requiere una transición y no la retórica constitucional que lee la presidenta de México. Es muy claro que el mensaje del gobierno mexicano es de advertencia al mundo, mismo mensaje que Miguel de la Madrid dio al mundo en 1987 cuando reformó la Constitución e incluyo el tan leído Artículo 89 Fracción X ante los sucesos que se pudieran dar en 1988.
La salida de la crisis USA- Venezuela no es la intervención, invasión o imposición de un gobierno por los Estados Unidos, esa historia ya la hemos visto en otras regiones del mundo.
La salida a la situación de Venezuela tiene que ser producto de la presión, negociación, diálogo, acuerdo y diplomacia internacional particularmente de los países de la región, debe ser pactada por los actores venezolanos y de transición.
No debemos permitir que se instale en la región un modelo norteamericano de sustitución de gobiernos porque esa historia ya se vivió.
Necesitamos definir un mecanismo regional para resolver estas situaciones más allá de la retórica de la soberanía nacional y la autodeterminación, la CELAC pudo haber sido este mecanismo, pero le temieron y ahora estamos en esta situación.
Hay que actuar pronto porque si seguimos así los norteamericanos van por Venezuela, después Nicaragua y si no les gusta la administración salvadoreña seguirá Bukele y regresaremos a los años 70s del siglo pasado.
El panorama regional se está inclinando hacia la extrema derecha pro-dictaduras o gobierno autoritarios, esos que son del agrado de Estados Unidos, incluyendo México que en todo queda bien, más allá de su discurso nacionalista falso.
Venezuela para los venezolanos, no aceptemos injerencia o invasión, optemos por salida pactada y transición, esa es la diferencia entre autócratas y demócratas.
NOTA DE PROTESTA
Condena a la incursión armada de Estados Unidos en Venezuela y la extracción ilegal de Nicolas Maduro para ser juzgado en ese país.
No a la extraterritorialidad de las leyes, alto total al unilateralismo.
México debe dejar su retorica nacionalista y velar por las democracias latinoamericanas más allá de sus coincidencias políticas y fijar un posicionamiento sensato, claro, contundente, objetivo y progresista frente a los imperialismos de Estados Unidos, Rusia, China e Israel.
Las opiniones emitidas por los colaboradores de Metapolítica son responsabilidad de quien las escribe y no representan una posición editorial de este medio.

