Por Oscar Carbajal
Pasan las semanas y más tardamos en conocer las modificaciones que se harán a las reglas del juego que inicia en septiembre de este año. Y tal vez te preguntarás, ¿Dónde está la importancia de esto? En qué no se han puesto de acuerdo las fuerzas políticas para saber cómo competirán en la próxima renovación de la Cámara de Diputados y tantas elecciones estatales que habrá.
Y es que no es un tema menor, la reforma electoral ha sido tema de conversación por académicos y legisladores, desde hace poco más de seis meses, donde se empezó a trazar una ruta por medio de una comisión que hizo la Presidencia de la República, comisión que tal parece, no logró el cometido de generar consensos:
Ese problema lo podemos ver hoy traducido a que, al menos los 32 Congresos Locales también se encuentran detenidos a expedir alguna modificación a sus leyes electorales, esperando a que desde lo federal se pongan de acuerdo, para saber bajo qué aguas se habrá que zarpar y no hacer leyes o reformas que más tarde la votación en llegar, que la declaración de “Que siempre así ya no es”.
Es de mucha relevancia esto, y te lo digo desde la perspectiva que precisamente esas reglas que aún no se definen del todo y no se convierten en ley aún, pueden definir:
- Asignación de presupuesto a partidos políticos (se nos está pasando que hay tres organizaciones muy interesadas en ser nuevos partidos y que también pueden entrar a esas reglas)
- La asignación de diputaciones de representación proporcional (los famosos pluris, que parece ser, ya serán fijos y no se irán)
- La construcción y mantenimiento de los órganos electorales (Que, si me preguntan, yo esto lo veo como crucial, no se pueden ir los Órganos Locales y dejarle todo centralizado a un INE)
La manera en que se está gestando no solo es peligrosa, es irresponsable, eso sí, no puedo decirlo de otra manera que eso, entre representatividad y ejecución, podemos presenciar el inicio de una era que colmaría de complicaciones a la renovación de poderes, cuando no se esté al frente de los mismos, claro, entre tantos efectos más que hay que analizar, como el impacto a candidaturas de grupos minoritarios, acciones afirmativas, actos anticipados de campaña, régimen sancionador y cómo detener tanta propaganda simulada.
Sin duda, el mayor riesgo es la centralización, porque esto no es solo una reforma que dice “Así se juega”, es una reforma que puede cambiar el rumbo del país; algo que puede llevar a que en el año que se cumplen 30 años de la reforma electoral que consolidó la desincorporación de la Secretaría de Gobierno del Consejo del IFE (en aquel 1996), para ser autónomo, podría tener cambios significativos, que puedan generar que esa autonomía no se vea con los mismos ojos y cuidados que hasta ahora se ha llevado, y no es menor que esta discusión se dé al culmino de dichas tres décadas de construcción electoral.
Tal vez en un país como México, muchas veces queremos escuchar otro tipo de cosas que no sean políticas o electorales, y claro, teniendo tantos problemas por resolver, esto podría ser algo que no resulta relevante para el día a día, pero también, en un sistema democrático como el que tenemos, hablar de las reglas del juego es lo más importante de lo menos importante, dijeran por ahí.
El reloj marca que será como máximo 90 días antes de que se dé inicio del proceso electoral cuando se tiene que aprobar la última reforma electoral aplicable para el 27’, es decir, a finales del mes de Mayo tendremos que conocer esto, pero en un abrir y cerrar de ojos, pueden pasar muchas cosas, y aquí estaremos pendientes de ello, para darle seguimiento, por lo pronto, como dijera el gran Jim Carrey “Por si no nos vemos luego… Buenos días, buenas tardes y buenas noches”.
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