Por José Irán Moreno Santos
En Barcelona, España, se llevaron a cabo dos reuniones internacionales de gran relevancia mundial. La primera fue una reunión convocada por la Internacional Socialista, la Alianza Progresista, el Grupo Socialista y Socialdemócrata del Parlamento Europeo, la Internacional Progresista y la Fundación Europea de Estudios Progresistas. Esta reunión congregó a partidos, organizaciones civiles, centros de pensamiento y sindicatos socialistas, socialdemócratas, laboristas y más a la izquierda, como lo que representa Bernie Sanders en EUA, Mélenchon en Francia o la Colombia Humana de Petro.
En esta reunión se abarcaron importantes temas que darían una ruta crítica de lo que deben impulsar los progresistas del mundo, particularmente los socialdemócratas, más allá de lo que pudieran opinar los progresistas no socialistas o socialdemócratas.
Como era de esperarse, fue una reunión muy cargada hacia Europa y su debate regional y lo que, desde su perspectiva, debe impulsarse a nivel global. De África, Medio Oriente y América apenas hubo algunas mesas donde, en ninguna, se planteó qué aportes podrían generar estas regiones al mundo. Una vez más el europeísmo se impuso al resto del mundo y el resto del mundo —sin menosprecio de este— al parecer no tiene proyecto local, regional y menos mundial.
Una segunda reunión que también se realizó en Barcelona fue donde asistió la presidenta Claudia Sheinbaum con jefes de Estado y de Gobierno de los cinco continentes, todos líderes de izquierda democrática, en su mayoría ubicados en la socialdemocracia y que desde hace unos años se vienen reuniendo. México participa por primera vez; a AMLO no le interesó porque no comulgaba con la izquierda y lo que significa ser de izquierda democrática en el mundo.
La presidenta mexicana tomó un vuelo comercial con escala en Madrid cuando hay vuelos directos. ¿Quién le organiza esos vuelos? Al parecer, quien se los escoge lo hace de «mala leche».
Al escuchar a los líderes de otros gobiernos y escuchar a la presidenta, me vuelvo a preguntar: ¿quién le asesora?, ¿quién le escribe sus intervenciones? Acaso no tienen claro el contexto de la reunión, los objetivos y qué pudiera perseguir México en un foro con esas características.
Al parecer creen que el México moderno y democrático nació en 2018 y tienen que recurrir al discurso patriotero para presentarse al mundo, como si el mundo no supiera del origen de México, su pueblo, su cultura, sus luchas y sus logros.
Es lamentable que se crea que los principios de política exterior son un aporte de México al mundo, cuando estos fueron incluidos en la Constitución en 1988 —copiados de la Carta de las Naciones Unidas— e incluso algunos vienen desde la Sociedad de Naciones antes de las guerras mundiales. Es patético que afirmen que son producto de nuestra historia.
Escuchar ese posicionamiento y su propuesta no es nada nuevo, ya que el mismo AMLO lo planteó; llevan siete años y nadie les ha «comprado» la propuesta por lo absurda que es.
México no es como lo expresó la presidenta Claudia, y tampoco México le mandató a expresar ese discurso nacionalista. Habló de Cuba, pero se le olvidaron las libertades y la democracia en Venezuela, Nicaragua y en la propia Cuba; no planteó alguna reflexión de los nuevos tiempos y tampoco cómo enfrentarlos como región. Puros lugares comunes, pura retórica nacionalista y demagogia; nada progresista para México y para el mundo.
México puede ser la sede del encuentro en año electoral y veremos quiénes de los líderes que hoy salen en la foto asistirán, porque a diferencia de la mandataria mexicana, muchos de esos líderes saben lo que está sucediendo en México: el ecocidio en la península de Yucatán y el desmantelamiento que han venido realizando. Veamos si Pedro Sánchez, Lula o Petro aún se mantienen en sus gobiernos, o si llegarán como invitados, como Gabriel Boric, o si de plano no llegarán.
La presidenta en Barcelona duró menos tiempo que sus vuelos; para diez minutos de intervención, mejor se hubiera quedado en México. Dura más en sus «mañaneras», porque aporte y reflexión al mundo progresista no hizo ninguna, ni dejó algo en qué reflexionar.
Claudia Sheinbaum y su equipo en México no son de izquierda democrática, ni tampoco socialdemócratas y mucho menos socialistas; pero se dicen progresistas, aunque sus acciones políticas en el nombre del pueblo signifiquen desmantelar las instituciones democráticas.
Esta experiencia muestra la falta de propuesta internacional y el nulo conocimiento de los actores internacionales y sus organizaciones. Desconocen el contexto internacional y siguen creyendo que el mundo gira en torno a México con sus propuestas populistas. No hay mundo para México porque los líderes de la clase política mexicana no ven al mundo.
NOTA DE PROTESTA
18 de abril: ¡¡¡No se olvida!!! Justicia, democracia y libertad. Contra la dictadura en Nicaragua.
Reiteramos la condena a los gobiernos de Venezuela y Nicaragua por la no liberación de los presos políticos, por lo que seguimos demandando la libertad de todos. Ni uno más en las cárceles por motivos políticos.
No a la extraterritorialidad de las leyes; alto total al unilateralismo. Alto al fuego en Medio Oriente.
La salida de la crisis en Cuba es por la vía de la transición democrática, donde solo y únicamente deben participar los ciudadanos que viven en la isla. No a la intervención o agresión militar; fin al bloqueo energético impuesto a México para Cuba, pues aceptarlo viola nuestra soberanía nacional.
