☞ TAN CERCA, TAN LEJOS | SIN DIÁLOGO NO HAY PAÍS QUE AVANCE

Por José Irán Moreno Santos

En México el diálogo entre las fuerzas políticas al parecer no existe. Los partidos que llevaron a AMLO y a Sheinbaum Pardo tampoco dialogan políticamente; solo se les instruye su voto en las reformas que el Ejecutivo desea impulsar.

Tampoco hay diálogo entre los partidos de gobierno y los de la oposición, ya que pueden ser catalogados como traidores. Lo más lamentable es que no hay diálogo entre el partido de gobierno y los partidos opositores, pues no los reconoce. El diálogo que más lastima a la nación es el que debería tener el gobierno con la oposición, y este no existe.

En México no se dialoga: se impone una instrucción y los partidos de gobierno solo deben acatarla. Solo se gobierna para una parte de la sociedad y con una visión que no representa a la mayoría.

Esta falta de diálogo político muestra que el gobierno está solo. No tiene socios con quienes compartir proyecto de nación, evaluar las políticas, ajustarlas, corregirlas o cancelarlas. Tampoco hay defensa de las políticas del gobierno; solo complacencia. Priva la descalificación a la argumentación.

Es lamentable que la presidenta no se reúna con los partidos de la oposición, acepte valoraciones de sus políticas, algunas propuestas de mejoras y escuche sus críticas. Menos aún se reúne con los líderes de los partidos que la llevaron a la presidencia para ver si pueden complementar su proyecto. Esta actitud hace que la política pierda y nuestro país se deteriore.

Un país se gobierna con la opinión y visión de todos: se hacen ajustes, correcciones y se incorpora el programa de los partidos. Estas actividades contribuyen a que las políticas más acordadas y consensadas sean perdurables y no fácilmente desechables, como las implementadas en los últimos gobiernos del PRI y PAN.

En México el diálogo está cancelado, las políticas de Estado no son consideradas y se gobierna con una sola visión. Eso sí perjudica.

La prueba de ello es la fracasada reforma electoral, impulsada desde el gobierno con una visión que solo representa al Ejecutivo. Solo votarán por ella el partido de la presidenta; los partidos que acompañan al gobierno han manifestado que no fueron considerados y los de la oposición tampoco fueron escuchados. Así podemos mencionar otras reformas donde se impone una visión y una instrucción.

Esta falta de política muestra debilidad, desconfianza e irresponsabilidad. No hay interlocutores en el gobierno con quien hablar, ni con la oposición y la sociedad. Ir a las dependencias de gobierno no resuelve, porque ahí no toman decisiones políticas ni hacen ajustes o cambios.

Estamos en un momento difícil en nuestro país y lo difícil se profundizará por falta de diálogo político. Debe ser el gobierno quien lo propicie.

Si el plan B de la fracasada reforma electoral está definido desde el gobierno sin la participación de los partidos de gobierno, oposición y sociedad, este plan también fracasará. Más aún si se impone por fuerza y no por la razón de Estado.

Morena y su gobierno se están equivocando: están imponiendo la forma de gobierno que combatieron en los últimos años y están traicionando al movimiento democrático que nació en 1988 con Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano.

Si no hay cambio en la visión del gobierno y en su forma de gobernar, la mejor opción es no votarlos en el 2027.

NOTA DE PROTESTA

Reiteramos la condena a los gobiernos de Venezuela y Nicaragua por la no liberación de los presos políticos, por lo que seguimos demandando libertad para todos: ni uno más en las cárceles por motivos políticos.

No a la extraterritorialidad de las leyes. Alto total al unilateralismo. Alto al fuego en Medio Oriente.

Es claro que el gobierno no quiere investigar a los suyos. El oscurantismo se impone en la procuración de justicia, acompañado de corrupción y contubernio.

Las opiniones emitidas por los colaboradores de Metapolítica son responsabilidad de quien las escribe y no representan una posición editorial de este medio.

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