☞ OPINIÓN | Hay que saber perder y también ganar

Por Araceli Gutiérrez

Saber perder es una de las habilidades más sofisticadas de la inteligencia emocional. Dice la psicóloga Carol S. Dweck, que quien no sabe perder asume que un fracaso define su valor. Por el contrario, quien sabe perder adopta una mentalidad de crecimiento.

Y esta reflexión me parece oportuna porque tanto en política como en fútbol hay que saber perder, pero también ganar.

Claro que traeré a la palestra la triste reacción del equipo de Argentina, dándole la espalda a los campeones de España durante la entrega de la Copa del Mundo 2026. Claro que las derrotas duelen, porque a una competencia se entra para ganar no para perder.

Cuando vi esa reacción tan burda no pude dejar de pensar, en la reacción de los perdedores en las elecciones, primero porque se complican la vida declarándose vencedores antes de conocer los resultados, y una vez que los resultados se conocen y no les favorecen, lo inmediato es acusar fraude y desconocer al ganador.

Si bien, durante el desarrollo de la jornada hay conductas reprochables -de todos los contrincantes-, lo cierto es que, son las reglas y los procesos que nos hemos dado y que nos han regido desde el México democrático por lo menos los últimos 25 años.

En una democracia se gana y se pierde por un voto, nunca olvidaré las elecciones de Tepalcatepec en el año 2021, cuando el otrora partido Fuerza por México le gano por un voto a la entonces alianza PT-MORENA; 1,528 votos contra 1527 con todo y recuento, el resultado se aceptó pacíficamente.

Por otro lado, también recuerdo a Félix Salgado Macedonio después de las elecciones del 2024, donde fue nombrado Senador, durante meses estuvo diciendo en Tribuna una y otra vez “les ganamos”, “aunque les duela”, “aunque se revuelquen”, “les ganamos”. Eso, desde mi perspectiva es no saber ganar.

Tanto en la cancha como en la arena electoral, el verdadero problema de no saber perder, ni saber ganar, es que el perdedor se vuelva destructivo y el ganador se vuelva soberbio.

En la política, el que no sabe perder daña la confianza en las instituciones electorales y polariza a la sociedad con tal de no admitir su derrota. Por su parte, el que no sabe ganar olvida que la victoria no es un cheque en blanco para humillar al vencido, sino un mandato para gobernar, incluso para aquellos que no votaron por él.

Al final del día, ya sea que hablemos de levantar una copa o de ocupar un escaño, la grandeza no se mide únicamente en los marcadores finales, sino en la estatura ética con la que nos comportamos cuando se apagan las cámaras.

Las opiniones emitidas por los colaboradores de Metapolítica son responsabilidad de quien las escribe y no representan una posición editorial de este medio.

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