Puede parecer un contrasentido, pero en realidad se trata de una propuesta muy seria: el decrecimiento económico podría ser la vía para mejorar las condiciones en la cuales viven millones de seres humanos en el mundo.
Los antiguos relojes de la ciudad fueron conocidos por todos. El primero de ellos fue siempre el tricentenario reloj de la Catedral, cuyos sonidos repicaban toda la noche los serenos que interrumpían un silencio lleno de historias y fantasmas repartidos por la ciudad.
La reunión reviste un alto grado de simbolismo, puesto que los indígenas yaquis son históricamente de los más abusados en las distintas épocas del estado mexicano. Apenas en 2004 el presente Vicente Fox calificó el conflicto yaqui como “foco rojo” para el país.
Por Eduardo Pérez Arroyo
Morelia, Michoacán.- Borrachos hubo siempre en la noble ciudad. Y para
ordenarlos, desde los tiempos del padre Hilario comenzó la clasificación
oficial. Había...
Tiempos sin vía satélite, fibra óptica ni internet. Entonces los programas se transmitían por teléfono de línea. Los locutores salían a la calle y conversaban con el prójimo mientras los ayudantes cargaban los pesados equipos. Si el buen cristiano respondía de manera correcta al Dr. IQ regalaba pequeños estímulos económicos. Los que cargaban recibían un sueldo de un peso a la hora.
Había que hacer justicia y entregar la presea Generalísimo Morelos de ese año al fallecido poeta. Pronto se contó con el apoyo de intelectuales, políticos y personajes influyentes de la ciudad, y con la desidia de las autoridades estatales que ya tenían a un favorito: el actor Mario Moreno Cantinflas.
Tras la expulsión de un grupo de estudiantes intelectualmente privilegiados del colegio de San Nicolás, la ciudad se volcó a apoyarlos. Eran los tiempos de la Revolución Rusa, el positivismo y el desarrollo humano como horizonte y la unión de maestros, académicos, obreros, políticos y comerciantes de izquierda en una sola causa. Hoy, mas de un siglo después, los míticos líderes de ese acontecimiento permanecen en la memoria honorable de Morelia.
En la ciudad todos conocían su característico fervor religioso, que lo llevaba a acometer con furia contra cualquier mal nacido que disparara contra los santos. También su gusto por lanzar cuentos, refranes y chistes picantes que provocaban el gozo de la clientela.
En plena pandemia, y entre los agradecimientos universales a los profesionales de la Salud en México y en todo el mundo, Metapolítica desempolva esa...