Hoy ocupamos gobiernos conscientes y comprometidos para generar mejores condiciones de vida para México y los michoacanos. Es necesario y urgente que disminuyan los índices delincuenciales.
El exgobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez “El Bronco”, fue detenido y llevado al Penal 2 de Apodaca de esa entidad federativa, acusado en julio de 2018 de desvíos de fondos por el gobernador Samuel García cuando era senador. Tuvieron que pasar casi cuatro años para que la denuncia llegara a detención. Ante un hecho como este, la pregunta resulta casi obvia: “¿Y en Michoacán cuándo?”. La credibilidad de las instituciones está en permanente juego.
El actuar del gobierno de nuestro país en el concierto de las naciones no es un actuar fuera de los principios y valores de política exterior que están consagrados en la Carta de las Naciones Unidas y que fueron replicados en nuestra Constitución con el argumento de mantener un prestigio y un reconocimiento.
En México, durante la última década, se han aprobado marcos normativos para regular la participación ciudadana en el ámbito estatal, en Michoacán se emitió la Ley de Mecanismos de Participación Ciudadana para la entidad en el año de 2015; sin embargo, poco o muy poco ha funcionado para fomentar la participación ciudadana.
Es importante analizar con un ejercicio reflexivo no sólo lo que refleja cuantitativamente cada una de las dimensiones sobre Michoacán y su posición frente al resto de las entidades federativas, sino también cómo cada dimensión se construye a partir de diversos indicadores y su evolución histórica.
Hablemos de nuestra guerra, sí, la guerra que vivimos los mexicanos. Puedo enlistar un sinnúmero de acciones violentas donde les han arrebatado la vida algún mexicano. No hay estado que quede exento de esta situación. Pero esta violencia cada día sube más de nivel.
Se observa tanta mezquindad en los actores políticos en nuestro país que ante una guerra como la que hoy se vive en la Europa del Este no sean capaces de respaldar la posición del Gobierno mexicano y de más de 190 países y hacer un llamado conjunto al fin de la guerra y un llamado a la paz y a la solución negociada del conflicto.
El 8M debe representar la unión de las mujeres de todos los continentes, a menudo separadas por fronteras nacionales y diferencias étnicas, lingüísticas, culturales, económicas y políticas, artífices de la historia, en la lucha plurisecular de la mujer por participar en la sociedad en pie de igualdad con el hombre.
En todo proceso electoral, mientras los partidos políticos contienden en las campañas, lo que representa la parte más vistosa frente a la opinión pública, transcurre una operación logística de grandes dimensiones y complejidad, que consiste en la ubicación e integración de las casillas.
Frente a esto no hay, ni habrá, gobierno que alcance, para garantizar la tranquilidad y la seguridad si no hay una sociedad que asuma la paz y la legalidad como forma de vida. Entre más rápido entendamos esto y dejemos de responsabilizar de todo a los gobiernos y gobernantes, entonces podremos revertir poco a poco la cultura de la violencia.