#ENTRELÍNEAS // La necesaria nulidad del proceso interno de Morena

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Por Héctor Tapia

El proceso interno de Morena tendrá que anularse. Por congruencia, por dignidad, tendrá que echarse abajo en una decisión de la misma dirigencia, antes de que sean los tribunales electorales los que lo echen abajo.

Hay suficientes elementos que dejan claro el desaseo de cómo ciertos operadores políticos corrompieron un proceso interno que desde que se emitió la convocatoria ya venía generando expectación, y que por lo mismo puso los ojos públicos sobre este proceso interno.

El desaseo fue tal y tan evidente que ha merecido la condena de las bases fundadoras de dicho partido, y ha vulnerado a Morena de tal forma que lo ha convertido en el objeto de las burlas políticas de los últimos días, por replicar de forma tan burda las viejas prácticas políticas con que se venían conduciendo partidos como el PRI y el PRD en sus procesos internos, e incluso en procesos constitucionales, y que ahora también se registran en el partido que juró combatir estos mecanismos clientelares.

Despensas, compra de votos, embarazo y quema de urnas, votaciones inexplicables, han dejado en una posición complicada al partido del presidente Andrés Manuel López Obrador; al partido le han robado la autoridad moral para poder señalar a otros partidos, y con esto ha acelerado su proceso de descomposición que se sabía se daría, pero no se esperaba que fuera tan rápido.

Fueron 24 mesas receptoras en los 12 distritos electorales federales donde acudieron a votar todos aquellos que fueron invitados, copiados, acarreados e interesados, donde los viejos mecanismos de captación de voto se impusieron a aquellos que sí, por convicción, decidieron acudir a respaldar a sus candidatos.

Estas prácticas se registraron al amparo de una convocatoria que abrió las puertas a todas estas irregularidades.

Insisto: esto ha dejado a Morena vulnerable, y de oficializarse los resultados preliminares que se han registrado, se estaría entregando el partido a las viejas prácticas, aquellas que Morena juró combatir.

La dirigencia nacional tiene en sus manos una determinación ética compleja, donde si no se toma la decisión adecuada a favor del partido y su ideario que dicen defender, tendrá un impacto negativo frente al proceso electoral de 2024.

El proceso interno de Morena no sólo fue un ejemplo vergonzoso para el partido de lo peor de la política mexicana; debería ser un ejemplo para el sistema político mexicano de lo que definitivamente debería quedar desterrado de la vida pública y política. Mario Delgado tiene mucho que explicar, pero también tiene decisiones que tomar y estas tienen que darse ya.

Héctor Tapia. Director General de Metapolítica.mx, reportero en Medios Radiofónicos de Michoacán, analista político en Canal 6 Media Group y titular del noticiario “A Las 2” del SMRTV.

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