☞ OPINIÓN | Proteger para crecer: la apuesta de la Presidenta del nuevo rumbo comercial

Por Catalina Rosas

La Presidenta de México Dra. Claudia Sheinbaum Pardo, envió al Congreso de la Unión una reforma a la Ley de los Impuestos Generales de Importación y Exportación para establecer nuevos aranceles en las importaciones de países con los que México no tiene tratados de libre comercio.

Este cambio no se limita a un país específico, como China, sino a todos los países sin acuerdos comerciales con México. La reforma establece aranceles para una amplia gama de productos importados de esos países. Afecta más de 1,400 fracciones arancelarias (clasificaciones de mercancías) incluyendo sectores como automóviles y autopartes, textiles, plásticos, acero, electrodomésticos, calzado y más. La reforma tiene como objetivo Fortalecer la producción nacional y proteger industrias locales frente a la competencia internacional. La Presidenta, ha insistido en que no se trata de atacar a China u otro país en específico, sino que está dirigida a todos los países sin tratados comerciales.

Algunas reacciones internacionales como China que ha pedido a México revisar esta política. Otros países como la India están dialogando con México y han advertido que podrían tomar medidas para proteger a sus exportadores.

Organismos como Canacero, AMIA y Concamin han visto la medida como una oportunidad para proteger empleos y reactivar la manufactura. Busca proteger industrias nacionales, reducir el déficit comercial y acelerar el nearshoring en el marco del T-MEC. Forma parte de una política industrial activa, más cercana al proteccionismo estratégico que al libre comercio irrestricto.

El Fortalecimiento de la producción nacional al encarecer importaciones de bajo costo, crea un entorno más favorable para que empresas mexicanas recuperen el mercado interno, impulso al nearshoring, las empresas extranjeras podrían optar por instalarse en México para evitar aranceles, especialmente en manufactura, autopartes, textiles y electrodomésticos.

La decisión del gobierno mexicano de imponer aranceles a las importaciones provenientes de países con los que no existen acuerdos comerciales, marca un viraje relevante en la política económica del país. En un contexto global de desaceleración, tensiones geopolíticas y reconfiguración de cadenas productivas, México apuesta por una estrategia que busca proteger su mercado interno, recuperar capacidades industriales y capitalizar el fenómeno del nearshoring.

El planteamiento no es menor: se trata de redefinir la relación del país con la globalización, privilegiando la producción nacional frente a la dependencia de manufacturas de bajo costo. Cuando se utiliza como herramienta transitoria para fortalecer capacidades internas, puede convertirse en un catalizador de crecimiento. México se encuentra justo en ese punto de inflexión.

Esta política impulsa la capacidad del Estado mexicano para coordinar industria, empleo, educación técnica e innovación. En última instancia, el verdadero impacto de esta decisión no se medirá en porcentajes arancelarios, sino en que México logrará pasar de ser un país importador de valor agregado a un productor competitivo en la economía global.

Las opiniones emitidas por los colaboradores de Metapolítica son responsabilidad de quien las escribe y no representan una posición editorial de este medio.

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