Los asesinos del presidente de Haití se identificaron como agentes de la Administración de Control de Drogas, pero el embajador de ese país en Estados Unidos, Bochhit Edmond, considera que no es es el caso.
Un grupo de hombres armados asesinaron al mandatario haitiano e hirieron a su esposa en su casa el miércoles, lo que provocó más caos en ese inestable país azotado por la violencia, las protestas contra el gobierno y un aumento del COVID-19.
El expresidente de Estados Unidos dijo desde Bedminster, Nueva Jersey, que buscará probar la ilegalidad del veto de sus cuentas, y que las grandes empresas tecnológicas dejen de “silenciar”, “poner en una lista negra” y “cancelar” a los estadunidenses.
Un grupo de personas entró a su casa y lo mató; su esposa quedó herida y se encuentra hospitalizada. El hecho se da en una creciente crisis política y económica.
“No podemos ponernos complacientes ahora. Lo mejor que pueden hacer para protegerse a sí mismos, a su familia y a las personas que le importan, es vacunarse”, insistió Biden.
“La evolución catastrófica de la situación en Birmania desde el golpe de Estado tuvo repercusiones graves y amplias en los derechos humanos, la paz y la seguridad y el desarrollo sostenible”, declaró la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet.
“La ciencia ha funcionado bien. Ahora debemos centrar nuestra atención en el acceso a ella”, dijo en un comunicado la doctora líder en gestión clínica de emergencias sanitarias de la OMS, Janet Díaz.
El canciller ruso, Serguei Lavrov, dijo que el gobierno estadounidense, “con renovada fuerza, utiliza el mismo tono de antes” y lanza nuevas amenazas a Rusia “si no acepta las reglas del juego que quieren imponerle”.
Las autoridades de salud indicaron que entre el jueves y viernes las personas serán inoculadas y en tres semanas estarán listos los resultados de laboratorio.