El atentado del jueves demuestra que, a pesar de años de ataques y bombardeos por parte de la coalición liderada por Estados Unidos, el grupo conocido como “Estado Islámico de Jorasán” sigue siendo un peligro.
Jair Bolsonaro ha buscado cambiar las leyes para permitir que más brasileños sean portadores de armas para autodefensa y dijo a quienes se oponen a esta medida que deberían dejar de molestar a los compradores de pistolas.
En las últimas 24 horas unas 12 mil 500 personas han sido evacuadas, de las cuales unas 8 mil 500 son vuelos fletados por las Fuerzas Armadas estadunidenses.
“No perdonaremos. No olvidaremos. Los perseguiremos”, fueron las palabras que usó el estadounidense, quien atribuyó el ataque a milicianos del ISIS liberados de las prisiones por el Talibán durante la toma de las principales ciudades del país.
Hasta ahora el movimiento talibán desconoce a los reponsables, afirmó a Sputnik Mohammad Naim, portavoz de la oficina política del movimiento fundamentalista.
Fuentes oficiales del Gobierno de Estados Unidos han informado a Reuters de que se puede tratar de ataques suicidas, aunque las mismas fuentes han añadido que todavía es pronto para determinarlo.
El plan “Quédate en México”, impulsado por el gobierno de Donald Trump, permitió que solicitantes de asilo fueran enviados de regreso a la frontera con México a la espera del resultado de sus trámites de ingreso.
El avión no recibió daños y los 98 civiles afganos que estaban a bordo salieron ilesos. Fueron transportados, por la ruta prevista, a la base aérea de Al Salem, en Kuwait.
“Nuestra Constitución prevé una transferencia pacífica del poder, y esta investigación busca evaluar las amenazas a ese proceso, identificar lecciones aprendidas y recomendar leyes”, argumentó Bernie Thompson en una carta a las agencias.