Durante la primera mitad del sexenio, AMLO solía referirse a sus opositores como una “minoría rapaz”: una élite privilegiada —“los fifís”— sin los simpatizantes suficientes para disputarle el apoyo popular a su movimiento. Pasadas las elecciones de 2021, AMLO empezó a dibujar a sus adversarios con tintes más amenazantes, reconociéndoles mayor fuerza y arrastre social, pero continuó retratándolos como segmentos minoritarios de la población durante algunos meses.
El quid del Presupuesto Directo radica en la atomización de los recursos, la determinación no siempre adecuada de las obras a realizar por parte de la comunidad y la ilusión de que el dinero se entregará sin fiscalizarse, sin necesidad de transparentarse y, lo peor, sin responsabilidad para quienes lo ejercen.
El proceso de consulta va sumamente cuestionado, manchado y con múltiples señalamientos no menores, que han dejado claro que se está conduciendo para el afianzamiento electoral de la marca de la Cuarta Transformación, alejándose de la esencia ciudadana que debió privilegiar en todo momento.
Las sociedades viven cambios de fin de época que esté tocando fondo y lo duro de estos cambios es que pegan en el bolsillo de los ciudadanos, y en México no es la excepción. Al parecer, no se ha entendido que los problemas sociales se resuelven con democracia social, Estado de derecho y sociedad participativa.
El Gobierno de Michoacán deberían andar con pies de plomo con las determinaciones que están impulsando en torno a los pueblos originarios, porque lejos de aportar a un bien que dicen pretender, abonarán a la inestabilidad en una zona ya de por sí castigada.
Por primera vez en la vida democrática de Michoacán tendrá un proceso de conformación de partidos políticos locales, lo que representa para nuestro sistema democrático una mayor pluralidad política y también un mayor ejercicio de derechos políticos electorales para los ciudadanos que quieran afiliarse a un partido político.
Actualmente, en el mayor de los casos, los fiscales y operadores jurisdiccionales acceden a sus cargos derivado de los procesos de selección que se encuentran inmersos en las capacidades evaluadas por uno de los poderes del estado (legislativo), ante quien comparecen los aspirantes, presentan, exhiben sus credenciales intelectuales.
Si la mayoría absoluta vota por “Que se le revoque el Mandato por pérdida de confianza”, en el momento en que el TEPJF emita la declaratoria de revocación, el Presidente de la República en funciones estará separado definitivamente del cargo.
La pandemia dejó estragos en todo el mundo, pero a unos nos pegó más que a otros. Primero, por no tener un buen sistema de salud; segundo, por no reconocer las carencias, cada día se puso peor.
Desde hace más de tres años nos ha quedado claro algo: sólo el Presidente López puede decidir qué está bien y qué no, sólo él. La prueba está en lo declarado en torno a la propuesta de reforma electoral que pretende implementar, lo cual no debe pasar para desapercibido en la sociedad.