La cruzada de revisionismo histórico que ha emprendido el gobierno de la Ciudad de México llama la atención, no porque el revisionismo histórico sea malo en sí mismo. De hecho, la disciplina histórica se nutre de la constante revisión y reinterpretación de los acontecimientos del pasado. Sin revisionismo, no existiría la historia profesional: así de simple.
“La Consulta Popular nos ofrece la oportunidad de que la ciudadanía se pronuncie si lo que ha pasado en el país tiene tal gravedad que se requiera de una Comisión de la Verdad, independientemente de las instituciones de Justicia”.
Recientemente, diversos columnistas como Fernando Escalante y Diego Petersen Farah han resaltado la importancia de la lectura para la formación académica y personal de los niños, las niñas y los jóvenes. Ambos propusieron que, durante la pandemia, en tiempos de educación a distancia, las autoridades escolares aprovecharan la ocasión para inculcarles el gusto por la lectura y la comprensión textual a los estudiantes.
"En toda esta ruta lo que llama la atención es este coqueteo que realiza hacia autoridades estadounidenses, como si buscara que le dieran protección a cambio de información".
"Una reforma electoral no debe provenir de ocurrencias ni de discursos pegajosos pero vacíos: tiene que partir de un diagnóstico serio y fundamentado".
"Sin demeritar la capacidad política que puedan tener algunas mujeres al interior del partido, los liderazgos con mayor representatividad en el partido blanquiazul son varones. Cuando menos así lo refieren y reconocen los mismos panistas".
Con la consulta popular la sociedad mexicana vivirá una experiencia histórica, ya que en 25 años, y quizá en la historia contemporánea del país, no se había tenido un ejercicio de participación directa.
Es muy famoso el lema “Poca política, mucha administración” atribuido a Porfirio Díaz. Sin embargo, entre todas las interpretaciones maniqueas o mitificadas del porfiriato, se ha perdido un poco el sentido de esa frase.
"Los próximos días serán decisivos para los grupos parlamentarios, por la coordinación de dichos grupos y por sus respectivas agendas legislativas. Y también porque comenzarán a perfilar su posición respecto a la nueva administración estatal".
"La pregunta propuesta por el Presidente de la República era inquisitoria al incluir personas en concreto, no estaba formulada en lenguaje neutro, contenía un juicio de valor y no producía una respuesta categórica en sentido positivo o negativo".