"Alfredo Ramírez tiene varios retos enfrente, y tendrá que sopesar bien sus próximas determinaciones; varios grupos querrán presionar para obtener más de lo que realmente aportaron".
Solitario, sumiso, sentadito al sol en un banquito –aunque eso sí, de traje–, frente a las rejas de una de las puertas laterales de acceso al Palacio Nacional, en la Ciudad de México, el aún gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles Conejo, reduce cada vez más su margen de maniobra política
"Después de reflexionar lo anterior, los mexicanos tendríamos que preguntarnos si necesitamos la intervención de país vecino en México y si es Silvano el representante que queremos".
Pareciera que el proceso ya terminó, después de la elección del 6 de junio en la que se eligieron a los integrantes de los Ayuntamientos, Congreso del Estado, Concejo Mayor de Cherán y al titular del Ejecutivo local. Sin embargo, apenas estamos arrancando la última de las etapas del proceso comicial.
La semana pasada ocurrieron varios hechos ilustrativos del personalismo que caracteriza al gobierno federal y el partido oficialista. Buena parte de lo que ocurre en Morena y en la administración federal pasa por Palacio Nacional y depende de las simpatías, los afectos, los humores y, sobre todo, el sentido político y la escala de valores del presidente López Obrador.
El proceso electoral concurrente sigue en curso, porque falta aún que los Tribunales Electorales del Poder Judicial de la Federación y del Estado de Michoacán resuelvan los Juicios de Inconformidad presentados contra diversas elecciones; inclusive si en el orden local las resoluciones no estuvieran a satisfacción de alguna de las partes podría inclusive elevarse al primer Tribunal mediante el Juicio de Revisión Constitucional Electoral.
"¿Silvano Aureoles tiene información que no ha entregado a las instituciones mexicanas?, o ¿es una forma de decir que no confía en las instituciones del país?, o, ¿busca alguna especie de protección?"
"Silvano Aureoles agarró una bandera y se lanzó al vacío; hizo juicios que le tocan al entramado institucional definir y castigar. Y es aquí lo cuestionable. Por eso es que su movimiento se lee más como una jugada política que jurídica".
"Desde ahora ya se advierte que este tema no se dirimirá sólo en esta primera fase, sino que llegará a la máxima instancia en materia político electoral a nivel federal".
En 2020, Ricardo Anaya publicó un libro titulado El presente, pasado y futuro de México, con el que regresó a la vida pública luego de dos años de ausencia, después de su estrepitosa derrota en la elección presidencial de 2018.