Hablemos de nuestra guerra, sí, la guerra que vivimos los mexicanos. Puedo enlistar un sinnúmero de acciones violentas donde les han arrebatado la vida algún mexicano. No hay estado que quede exento de esta situación. Pero esta violencia cada día sube más de nivel.
Se observa tanta mezquindad en los actores políticos en nuestro país que ante una guerra como la que hoy se vive en la Europa del Este no sean capaces de respaldar la posición del Gobierno mexicano y de más de 190 países y hacer un llamado conjunto al fin de la guerra y un llamado a la paz y a la solución negociada del conflicto.
El 8M debe representar la unión de las mujeres de todos los continentes, a menudo separadas por fronteras nacionales y diferencias étnicas, lingüísticas, culturales, económicas y políticas, artífices de la historia, en la lucha plurisecular de la mujer por participar en la sociedad en pie de igualdad con el hombre.
En todo proceso electoral, mientras los partidos políticos contienden en las campañas, lo que representa la parte más vistosa frente a la opinión pública, transcurre una operación logística de grandes dimensiones y complejidad, que consiste en la ubicación e integración de las casillas.
Frente a esto no hay, ni habrá, gobierno que alcance, para garantizar la tranquilidad y la seguridad si no hay una sociedad que asuma la paz y la legalidad como forma de vida. Entre más rápido entendamos esto y dejemos de responsabilizar de todo a los gobiernos y gobernantes, entonces podremos revertir poco a poco la cultura de la violencia.
Michoacán es un hermoso estado, pero pareciera que la ambición está acabando con nuestros recursos. Entiendo perfectamente que los recursos naturales son para nuestro beneficio, pero debe de ser en forma sustentable y equilibrada.
A lo largo de la historia, y aún en nuestros tiempos, el populismo como categoría de análisis de la ciencia política ha observado y analizado la narrativa y el discurso propio de los dirigentes, organizaciones y gobiernos que lo caracterizan.
Fue muy adecuado que el TEPJF confirmará la negativa del INE a la petición del partido político Morena de renunciar y devolver su financiamiento público ordinario, para ser destinado a la compra de vacunas contra la COVID-19… porque la norma constitucional señala que los partidos están obligados a destinar el financiamiento que reciben atendiendo a los fines para los cuales se les entrega.
Estamos a tiempo de hacer una profunda reflexión de cómo hemos manejado nuestra democracia, pero esa reflexión debe ser al interior de cada ciudadana y ciudadano, así como de cada político y política. Porque sin demócratas, no hay democracia.
En México, obtener justicia es chingarse al Estado. Cinco años y una “transformación de la vida pública nacional” después, burlar la impunidad sigue siendo chingarse al Estado. Esa es nuestra realidad.