La medida contrapone abiertamente el ruego de la Organización Mundial de la Salud, que en julio de este año pidió priorizar la cobertura mundial antes que las terceras dosis en los países que estuvieran en condiciones de hacerlo.
Esta es la octava vacuna contra COVID-19 aprobada para su uso de emergencia por las autoridades sanitarias de México. Las autorizadas son Pfizer-BioNTech, AstraZeneca, CanSino Biologics, Sputnik V, Sinovac, Covaxin y Janssen.
El cambio climático ha hecho que el oeste de Estados Unidos sea más cálido y seco en los últimos 30 años y continuará haciendo que el clima sea más extremo y los incendios forestales más destructivos.
La Unicef ha avalado la iniciativa presidencial. Esta semana Paola Gómez, oficial de Educación en Unicef México, justificó la necesidad de regresar a clases presenciales.
Las vacunas han cambiado el rumbo contra las enfermedades graves y la muerte, pero la variante Delta altamente transmisible ha frustrado las esperanzas de una victoria absoluta y un regreso completo a la vida prepandémica.
“A medida que aumenta el número de casos pediátricos en todo el mundo, el papel de los niños en la transmisión doméstica seguirá aumentando”, escribieron investigadores de Public Health Ontario.
En los últimos meses Estados Unidos y Europa —que venían con un aumento de las libertades— han vuelto a presenciar un preocupante aumento de hospitalizaciones a raíz de esta última variante de preocupación.
Los niños representan aproximadamente el 2,4% de las hospitalizaciones en el país. Los niños menores de 12 años no son elegibles para recibir la vacuna, lo que los hace más vulnerables.